¡Y tú que eras nuestra guía! ¡Coño!

Posted: 1 December, 2013 in 2013
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image¡Qué dolor! El brazo. Lo tengo atascado entre las rocas. ¡No debí separarme del grupo! —¡Auxilio! ¿Alguien me escucha?—  ¡Dios mío! Este brazo se me parte y no puedo moverlo. Está trabado. Seguro me resbalé con el barro. Estoy toda mojada. ¡Mi celular! Tiene que estar en la mochila. ¡Ahhh…me duele demasiado! No lo alcanzo. Y acá no debe haber señal. Este hueco es muy hondo. ¿Tendrá tres o cuatro metros? —¡Auxilio!— Solo a mí se me ocurre animar a mis amigos a subir montañas en época de lluvias. Espero que estén bien. ¿Se habrán dado cuenta que me he caído? —¿Están allí? ¿Me escuchan?— Tengo que salir de acá. Nadie me espera en la casa. ¿Qué le habrá pasado a mi brazo? ¡Cómo me duele! Por fin dejó de llover. No quiero ni pensar cuánto rato más tendré que estar acá abajo. Hace mucho frío. Debo encontrar alguna forma de soltar estas piedras.

“Finalmente, después de cinco días de intensa búsqueda en el Parque Nacional El Ávila, Bertha Salinas fue encontrada por los equipos de rescate, mientras caminaba entre llantos, ensangrentada, en dirección a la autopista Boyacá. Como diéramos a conocer días atrás, el sábado diez y siete de agosto en horas de la madrugada la señora Salinas, de nacionalidad peruana y dos colegas de trabajo venezolanos, salieron a hacer una excursión por las montañas. Faltando pocos metros para llegar al Pico Occidental, el grupo se dispersó debido a la intensa lluvia, desapareciendo la Sra. Salinas. Después de varias horas sin poder encontrarla sus compañeros decidieron bajar por ayuda. De acuerdo a lo informado hace unos minutos por los médicos del Hospital de Clínicas Caracas, la Sra. Salinas se encuentra estable. Se supo que durante cinco días, intentó levantar o romper la piedra que la aprisionaba en la grieta por la que había caído para poder sacar el brazo derecho que tenía atorado entre las rocas.

Al no conseguirlo, desesperada, pensó en la muerte hasta tal punto que talló su nombre, su fecha de nacimiento y la de su deceso en una roca. Al acabársele el agua que llevaba, bebió su propia orina y con el teléfono celular grabó un video por el que se despidió  de sus familiares.

Deshidratada y confusa, Berta Salinas golpeó su brazo con una piedra  hasta romper sus propios huesos y con una navaja cortó su carne y sus músculos. Después de eso, usó las pequeñas tijeras de la navaja para seccionar sus tendones y, por fin libre, se aplicó un torniquete. Con el anclaje de su equipo de escalada descendió luego el Ávila con la esperanza de encontrar ayuda. La suerte hizo que un helicóptero del servicio médico de Sabas Nieves la localizara tras haberse activado la alerta de su desaparición. Al parecer estimados oyentes,  se ha repetido aquí, en Caracas, la historia que diera origen a la película “127  Horas” llevada a la pantalla grande por el aclamado director Danny Boyle. Aquella historia ocurrida en abril del año dos mil tres, por la que Aron Ralston, un alpinista estadounidense de veintisiete años exploraba en el cañón Blue John, cerca de Moab, Utah, cuando una roca se sacudió cayendo con Ralston en el fondo del cañón, para fijar su brazo derecho contra la pared y dejarlo atrapado por cinco días, 127 horas exactamente, después de las cuales pudo salir por sus propios medios  pero solo luego de amputarse el brazo con una cuchilla…”

—¡Bertha! ¿Nos oyes? ¡Bertha! ¡Coño! Vamos a tener que sacarla de ahí.

—Alcánzame la cuerda Luis Enrique, yo voy a bajar por ella.

—Ten cuidado. Hay demasiado barro. ¡Que vaina! Agárrate duro Bernardo. ¡Esta Bertha! ¡Siempre haciendo locuras y metiéndonos en problemas! ¿Se habrá desmayado? La grieta debe tener un par de metros. Baja despacio…

—Chama, ¿estás bien? ¡Despierta! Soy Bernardo. Toma un poco de agua. Tranquila. No te debiste alejar de nosotros. ¡Tú siempre tan apurada, vale! Eso te pasa por sobrada. ¡Cónchale! Tu brazo sangra. ¿Te duele mucho? Voy a desatorarlo. Cuidado. Solo será un minuto. ¡Imposible! Está totalmente atascado. No quiero hacerte más daño chama. Debemos ir por ayuda. Suerte que te encontramos rápido. ¡Qué susto nos pegaste! ¡Y tú que eras nuestra guía! ¡Coño!

Comments
  1. Anonymous says:

    Que miedo Rossana, senti que YO estaba en el hueco! Buenísimo!!

  2. Tomas says:

    Muy Bueno. Realista, conozco el lugar y creo que a la guia tambien !

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