DEL ALMA DE ÉL

Posted: 3 November, 2011 in 2011
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Desde que ella lo conoció, él había crecido. Su alma era la misma en una habitación más grande.

Él trataba de borrar el pasado de la vida de ella. Trataba de dominar su presente.

Él no era perfecto. Ella lo sabía pero quería imaginarse que sí lo era. La entiendo. Después de todo ni en los cuentos de hadas las cosas son maravillosas, solo al final. Pero en el camino, a lo largo del relato, hay brujas y seres malvados, fuego y plantas extrañas.

Una y otra vez ella había vivido una leyenda encantada, pero solo en sus páginas intermedias. Su príncipe azul no aparecía. Hasta ese momento su vida era como un cuento al revés en el que el príncipe se convertía en sapo y nadie, pero nadie, le podía quitar el hechizo. Por eso, había decidido que su historia no había terminado y que debía seguirla escribiendo aunque el libro fuese más grande, como la habitación de su alma. Del alma de él.

Ella insistía en seguir soñando. Quería nuevos relatos. Una mañana, decidió partir. Se cansó de tantas páginas intermedias. De la falta de libertad. De ver crecer la habitación de su alma. La de él.

Escogió una rama con aroma a eucalipto y utilizándola para mantener el equilibrio caminó lentamente al borde de un aterrador despeñadero formado por dos montañas unidas por un profundo río. Respiró y avanzó con cuidado. El viento soplaba con fuerza. No lo soportó. No la pude ayudar. Se dejó llevar por las aguas deslizándose suavemente. Se detuvo en un pueblo. Saludó a unos niños. Ellos a ella no. Siguió el curso del río. Desembocó a orillas del mar.

El agua azul. La arena blanca. Las palmeras verdes. ¡Qué tranquilidad!

Él la seguía esperando. La habitación de su alma se empezó a achicar.

Ella chapoteaba bajo el sol como siempre quiso hacerlo. Sus rayos la acariciaban. La abrigaban. La llenaban de felicidad.

Él, cansado de no verla, la fue a buscar.

Caminó por el despeñadero que ella usó para buscar su libertad. La habitación de su alma, ahora débil y pequeña, no la pudo controlar. Cayó. Avanzó a lo largo del río entre rocas que luchaban entre ellas escandalosamente. Gritó por ayuda a unos niños.

Llegó a la playa perfecta, de frondosas palmeras, de agua transparente como el cristal.

Allí estaba ella, seguía soñando, al lado de un castillo de arena y sal, pero su beso, un beso del alma, no la pudo despertar.

(Rossana Sala, 2 de noviembre de 2011)

Comments
  1. Rossana Sala says:

    Mitad hada, mitad mujer…es precioso! Me tienes hechizado a tus escritos.

  2. Amélie de Caters says:

    Hola Rossana,
    Felicidades, Me encantó, era un cuento muy real, es algo menudo vivió pero nunca leído con tanta finesa.
    Amélie

  3. Rossana Sala says:

    Hola Rossana, ¿no acaba bien la historia, verdad?. Me ha chirriado algo: Aunque el libro “sea” más y más grande. Me suena mejor: “fuese” más y más grande. igual estoy equivocado, pero me importas demasiado como para no hacerte esa observación. Por lo demás, ¡por fin!, aquí ya sale más gente; he contado a ella, a él,a los niños, y el sapo. Poco a poco. Pero en el fondo, sigues mostrándote como una romántica incurable.

  4. Rossana Sala says:

    Es un micro con un ritmo distinto, por las frases cortas, los puntos seguidos, pero está muy logrado y coherente. Un cuento para adultos. Me ha gustado.
    Saludos.

  5. Rossana Sala says:

    Rossana, me ha encantado; ¡qué bueno es! Enhorabuena
    Abrazos

  6. Dago Fonseca says:

    ¡Felicitaciones Rossana!

    Me gustó tu cuento; fiel a tu estilo.

    Interesante desarrollo de la historia de la chica buscando su libertad, la felicidad. Sus primeras líneas invitan al lector a continuar leyendo para conocer el desenlace.

    Como dices algunos párrafos están algo confusos: Quizás sean estos:

    Ella insistía en seguir soñando. Quería nuevos relatos

    caminó lentamente al borde de un aterrador despeñadero formado por dos montañas unidas por un profundo río ?

    No lo soportó. No la pude ayudar. ¿Quién no la pudo ayudar?

    Con aprecio.

    Dago Fonseca

    • Rossana Sala says:

      Gracias Dago. Lo que trate de hacer es que el escritor participe en el relato..casi como un personaje. . El escritor es quien no pudo ayudarla. En un parrafo anterior menciono tambien que el escritor la entiende a ELLA. Mas abajo menciono como huele el eucalipto..otra vez el escritor esta presente (siempre cerca a ella..no a el) al poder saber como huele la madera..Quizas no fui muy clara..
      Gracias por comentar!!

  7. Vladimir says:

    Dream, dream away…keep on dreaming…the river and sea wait…

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